En los primeros años de vida, los padres juegan un papel fundamental al practicar y transmitir a sus hijos valores, normas, límites, hábitos, reglas, rutinas y costumbres. Este conjunto será fundamental para su desarrollo personal y social.


A la edad aproximada entre los 3 a 5 años de edad, el aprendizaje opera y se transmite a través de dinámicas en la familia. Mismos roles que se llevan a cabo en las rutinas diarias de los deberes y obligaciones que son el papel principal que asumen los padres de familia.


A medida que el tiempo pasa, otras figuras dentro de la familia como hermanos o amigos, irán asumiendo ese papel, gracias al constante papel que desempeñan los padres.


Cuando el niño se incorpora a la escuela, las conductas de imitación y aprendizaje concurren en varios contextos: en su relación con sus padres y en el aula que influye paralelamente. A la acción de los padres, lo que corresponde a límites, reglas y hábitos. Dentro de la escuela al llevarlos a cabo a través de la práctica diaria. Por ende la relación familia – escuela será esencial para un desarrollo armónico y autónomo capaz de llevar a cabo rutinas dentro de lo esperado para su edad.


Padres y profesores elaboran pautas de activación conjuntas coordinadas, encaminadas a favorecer la adquisición de hábitos básicos para cuidar su desenvolvimiento en su desarrollo tanto intelectual como emocional.


Los hijos son total responsabilidad de nosotros los padres y si deseamos que su integración ante la sociedad sea exitosa, debemos acompañarlo durante toda sus fases en el crecimiento.


Guadalupe del Rosario Alcocer M.
Lic. De Educación Primaria